Memento San Petersburgo

Despierto. Un sugerente aroma mezcla de sueño, vodka y perfume de mujer, me recibe en mi regreso al mundo consciente.

Abro los ojos lentamente intentando preservar el conjuro. Una habitación desconocida, un sofá cama con tres pares de piernas y las paredes de un pasado comunista.

Katerina respira apaciblemente a mi lado. Casi instintivamente, como un reflejo, beso su espalda con delicadeza. Yulia hace equilibrio para levantarse. La oigo ir hacia la cocina, prender la radio y un cigarrillo. No se que hora es ni donde estoy. La joven Katia me regala una sonrisa de buenos días.

¿Cómo diablos llegué hasta acá? me cuestiono. Recuerdo que después del concierto fuimos a un bar. Como algunos sabrán, tuve la fortuna de tocar en San Petersburgo. El bar se llamaba, “Fidel”. Había música fuerte, alcohol, humo y mucha gente. Alguien propuso ir a “The Roof”. Yo accedí cansado.

“The Roof” (el techo), no era una discoteca o Pub como creyera al principio. “The Roof” significa irrumpir con sigilo en un edificio cualquiera y llegar al techo. Mijail subió a una ventana, y desde allí bajó para abrirnos la puerta. Trepamos, tomamos unas cervezas, sacamos fotos, Anna tocó la guitarra y fuimos caminando media ciudad hacia la casa de la abuela de Yulia, donde seguramente inicié este relato. Nos fuimos acostando sin orden ni moral.

El concierto estuvo bien. El ángel Yulia había hecho el contacto con el lugar días previos a mi llegada. El sonidista no hablaba otro idioma que ruso y no puede explicarle que las luces me estaban quemando los ojos y que el retorno me iba a dejar sordo.

Siendo la primera vez que tocaba frente a un público totalmente desconocido, quedé satisfecho. Estimo que ellos también, al menos así lo dijeron. Yulia cargó mi guitarra y con sus amigos me propusieron ir a un bar llamado “Fidel”.

***

Todo el día martes, día del concierto, lo pasé con Nikita. Siempre pensé que era un nombre de mujer, pero no. Nikita es el hijo de Nastia.

La primera mañana del martes estuvimos una hora esperando para acceder al Hermitage, la joya de San Petersburgo. Antigua residencia de los Zares convertido en museo y patrimonio de la humanidad. Imperdible.

Luego por la tarde subimos a la cúpula de San Isaac, para las horribles fotos panorámicas y para enamorarme perdidamente y durante 5 minutos de una rubia. Caminamos la ciudad y charlamos.

Reconstruyendo del final al principio, recuerdo entre fragmentos que hace dos días bajé del avión que me trajo desde Estocolmo. Me produjo un placer inmenso cuando sellaron mi pasaporte. En la angustia previa, temía que la oficial me deportara a Siberia por alguna razón que no comprendería.

Tomé el Bus K-3 destino San Petersburgo Sennaya y 200 metros más tarde, en un departamento roído por la alegría, me recibió mi amiga Anastacia con su familia.

Nastia me ofreció un te, fumó un cigarrillo y llamó a su amiga Olga; baila tango, ama mi ciudad y quería conocerme.

Ola me paseó en un auto post-comunista (Lada para ella era un insulto a la tecnología) por el centro de la Ciudad. Vimos todos los edificios importantes desde afuera, caminamos, tomamos fotos. Cenamos en un restaurante que servía comida rusa, tomamos mors y yo comí pelméni.

El miércoles, deshice el camino desde la casa de la abuela de Yulia hasta lo de Nastia y fuimos con Nikita a una exposición de fotos que se realiza en Proyecto Loft. Allí trabaja su novia. Es un complejo de cuatro pisos que alberga un centro cultural, un restaurante y un hostel en una vieja panadería.

San Petersburgo es una ciudad animosa, sincera y recoleta. Podría vivir acá si la nieve del invierno no te impidiera caminarla. En verano, simplemente podría morir.

Lucas.-



7 comentarios:

g. dijo...

Has estado en Leningrado al mismo tiempo.

Lin dijo...

Increíble Lucas!
Te leo y me dan ganas de viajar a todas partes..

BLUEKITTY dijo...

Siempre he querido conocer San Petesburgo... y ahora me lo recordás!

Quién pudiese viajar como vos en este momento!!! Pero las fucking cuerdas de las obligaciones me atan en estos momentos. Juro que las desato y me pierdo por el mundo.

saludos

pd: subí fotos, más

Marie Augustine. dijo...

Che, soy menor de 22 pero no se como dejarte mi foto y telefono. (?)

(nunca había leido tu coso este que hay sobre este cuadrado blanco en el que escribo, es muy gracioso)

aguafiestas dijo...

soy yo sofia de mas de 25. me da mucha envidia q estes en rusia, en un techo de una casa, cantando canciones

Lucas.- dijo...

Hey.. gracias a todos por pasar.. me da mucha flojera contestar de a uno.. sepan comprender... estoy como muy deprimido... woooooaaaa!!!

Fotos al FB...

beso.

Anónimo dijo...

Buenìsimo, transmites las sensaciones del viaje muy bien.

Què nostalgia de viajar!!!

Isa

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