Por ello, e incluso contra mis principios de no escribir si no hay nada interesante que contar, vamos a tratar de postear algo decente, y aún cuando no pueda hacer uso de mi sentir contemporáneo.
Hace algunos días vengo conversando con gente que vive sola, sobre el cómo vivir solo reduce en algún sentido tu futura capacidad de vivir acompañado.
Personalmente creo que todos deberían experimentar la convivencia consigo mismo al menos una vez en la vida. Sin embargo, ello no quiere imponerles a todos la misma necesidad. Hay gente que vive toda su vida con otra gente (familia, pareja, etc.) y tienen un sentir espiritual similar al de aquella gente que ha vivido sola.
Somos seres gregarios por definición. Para mi eso es taxativo. Cualquier comportamiento que se aleje de esta definición lo considero patológico, sea para el género, la sociedad o el individuo.
Entiendo que debamos estar solos cada tanto, y no tengan dudas de que pregono y practico una abundante y sana soledad, pero incluso el fin último de esa soledad debería ser relacionarnos con los demás. Porque no creo que nadie que no se conozca y se tolere a si mismo pueda aportar algo al grupo.
Estar mucho tiempo solo convella sin embargo el riesgo de perder habilidades básicas de convivencia. Todos tenemos manías y puntos débiles las cuales se potencian a la hora de llevarlas al reducto del hogar propio.
Por ello entiendo que si tu elección o destino te llevan a vivir sin la compañía de otros seres, deberías al menos seguir entrenando tus capacidades para compartir. Bien sea trayendo gente a vivir un tiempo a casa, saliendo de vacaciones con otros o sumándote a orgías multitudinarias.
El camino no es sencillo. Y es importante no pretender ser quien no somos. Ah, no dejen de ver la última de Woody, prometo un post al respecto.
Lucas.-
Lake Point Tower de chicago


